Home

Cualquier melómano pseudo-filosófico que se precie se habrá preguntado alguna vez, sea de la mecanografía de Nick Hornby o de la ya demasiado trillada interpretación de John Asshole Kusack:

“Escuchamos pop porque estamos tristes o estamos tristes porque escuchamos pop?”

Si no te lo habías preguntado antes, tómate dos minutos. Te espero.

como te odio, Cusack
matadlo. que alguien le saque de su miseria.

Vale. Ahora estás confundido, ¿verdad? No me extraña. Si te hubieran preguntado esto cuando tus oídos eran puros, sería diferente. Si te hubieran preguntado cuando jamás habías oído una suite de acordes (lo he buscado, es una combinación de acordes dicho fino) o una melodía pegadiza. Si el pop nunca te hubiera poseído, habrías podido pensar en ello si luego te hubiesen puesto algo de The Beatles, o, así más actual, a Lana del Rey o a Vampire Puto Weekend. O a cualquier bandita cute que te habla de amor, de cómo les dejaron y de lo mucho que te echan de menos -si, a TI–. Incluso podrías haber llegado a una conclusión.

Pero venimos contaminados. Sabemos de antemano que nadie nos dirá nunca que estará ahí y jamás nos dará la espalda con el estilo de Rick Astley. Nadie se sentirá tan despechado si lo dejamos, ni nos amenazará con partirnos las piernas con el alma y la voz rotas de J. Ni tu perro te va a idolatrar tanto en tu vida como puede hacerlo un cantante pop con su musa.

Pero lo deseamos mucho, joder. Soñamos con que llegue el día en que alguien aparezca y nos demuestre su amor incondicional con alguna pieza popera que diga las palabras que ellos no pueden decir, porque, simplemente, son too much. Y luego nos preguntan qué tienen los músicos que nos vuelven locas. Palabras, chicos. Tienen PALABRAS.

Si la música pop no hubiera asentado unos mitos inalcanzables, quizá no me sentiría tan triste porque un hombre no se ha presentado en mi ventana con un boombox de 20 kilos sujetado en lo alto y me ha despertado al son de “In your eyes”.

Que la música pop te dirige a un mundo inalcanzable es un hecho. El estado de melancolía alcanzado por una canción puesta en repeat puede rozar cuotas de destrucción masiva. No obstante, nos refugiamos en esa melancolía. Porque somos todos unos cobardes. Porque es mejor sentir aflicción por algo que no sucederá, que por algo que te acaba de patear el culo muy duro.

Así, yo digo: POP, TUA CULPA. Yo estoy triste porque escucho pop. Porque cuando en mis oídos resuenan Hot Chip con un “Don’t Dance”, mis pies se mueven solos y sonrío muy fuerte. Porque incluso cuando oigo a Passion Pit cantar sobre lo mal que está el mercado inmobiliario y lo jodidamente horrible que es el sistema de crédito con ese ritmo dancero (que no sé si es una palabra de verdad, pero pronto la encontraréis en nuestro Diccionario Musical) me da más buen rollo que una canción que me habla de cómo el sol desaparece cuando ella no está.

Porque el sol nunca se pondrá por mi culpa.

como te odio, cusack.
como te odio, cusack.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s